1. APELLIDOS Y NOMBRE: González Vitero, Andrea
2. FECHA EN LA QUE SE REALIZA LA RECENSIÓN: 04/11/2021
3. DESCRIPCIÓN, ESQUEMA O MAPA CONCEPTUAL
4. CRÍTICA PERSONAL
Pérez-Pueyo et al. (2020) muestran es su revisión por qué mantener una relación coherente entre los modelos pedagógicos y la evaluación formativa y compartida es clave para una enseñanza eficaz. El verdadero proceso de cambio de la enseñanza-aprendizaje parte de la reflexión crítica sobre la evaluación, y al mismo tiempo es uno de los aspectos más complejos de cambiar.
Por ello, este artículo se centra en la evaluación formativa entendida como el proceso que permite analizar en qué grado el alumnado ha mejorado su aprendizaje; el docente ha actuado correctamente; y cómo se han dado los procesos de E-A.
Tal y como se expone, llevar a cabo un proceso de evaluación formativa personalizado en función del estilo de enseñanza empleado es fundamental para asegurar una instrucción significativa que asegure la reflexión y la comprensión por parte de los alumnos. Así, se marcan cinco pasos fundamentales que hay que tener en cuenta siempre:
- Mostrar a priori al alumnado los objetivos didácticos, las actividades de evaluación y calificación, y sus respectivos instrumentos.
- Establecer en un cronograma estos momentos de evaluación y calificación (temporalización).
- Dar un feedback adecuado y regular.
- Realizar diversas actividades de evaluación (heteroevaluación; coevaluación; autoevaluación).
- Asegurar que los alumnos comprenden el proceso de calificación.
Relacionando estos principios con lo que comentan Adelantado y Jiménez (2012) en su estudio, se destaca la importancia de hacer hincapié, sobre todo, en el uso de la metaevaluación didáctica como instrumento para potenciar el valor de colectivo y la implicación del alumnado en la evaluación de su aprendizaje.
Este autodiagnóstico se realiza a través del análisis de cinco rasgos (integración de la evaluación del aprendizaje y de la enseñanza; implicación activa del alumnado en los procesos de evaluación y del A-E; momentos de evaluación; flujo de comunicación; criterios de evaluación del aprendizaje) y mediado por un proceso de reflexión colaborativo permite a los docentes dar con las claves operativas para mejorar la calidad formativa de sus modelos de evaluación.
5. VALORACIÓN PERSONAL
La lectura de Pérez-Pueyo et al. (2020) que me ha sido asignada me ha sido de gran ayuda para comprender todos los aspectos de relevancia que hay que tener en cuenta a la hora de realizar la evaluación. Se trata del proceso más importante que marca el cambio en lo que a nuestra forma de enseñar respecta.
De cara a mis unidades didácticas, tengo que tener claro qué objetivos y contenidos quiero trabajar, pero ligado a ello debo adecuarlo a un modelo pedagógico coherente y a un proceso de evaluación que me permita corroborar a la perfección si he conseguido o no mi cometido durante y al final de la unidad.
La evaluación formativa debe llevarse a cabo, porque es lo que me va a asegurar un buen proceso de E-A, pero sé que tengo que profundizar aún mucho más en el amplio abanico de instrumentos de evaluación que pueden utilizarse para ello, sin caer constantemente en la tentativa de utilizar solo rúbricas. Del mismo modo, hay muchos modos de evaluar, y esta lectura me ha servido para distinguirlos mejor y saber que puedo combinarlos en función de lo que busque (autoevaluación, coevaluación, heteroevaluación; grupal o individual).
Sin duda alguna, esta lectura es una de las que más me ha enriquecido y cuya utilidad veo muy práctica de cara a la realización de mi unidad didáctica sobre el Ultimate.
6. BIBLIOGRAFÍA
- Adelantado, V. N., & Jiménez, F. J. (2011). La mejora en la evaluación formativa de maestros de educación física través de un instrumento de metaevaluación didáctica. RICYDE. Revista Internacional de Ciencias del Deporte. 8(27), 63-79.
- Giménez, A. M. (2005). Hacia una evaluación de los aprendizajes consecuente con los modelos alternativos de iniciación deportiva. Tándem, Didáctica de la Educación Física.
- López, V. M., Monjas, R., Manrique, J. C., Barba, J. J., & González, M. (2008). Implicaciones de la evaluación en los enfoques de educación física cooperativa. El papel de la evaluación formativa y compartida en la necesaria búsqueda de coherencia. Cultura y educación, 20(4), 457-477.
- Pastor, V. L., Martín, J. B., Aguado, R. M., Arribas, J. M., Bernardino, C. H., Pascual, M. G., y García, J. G. (2007). Trece años de evaluación compartida en Educación Física. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 7(26), 69-86.
- Pérez-Pueyo, Á., Alcalá, D. H., & Fernandez-Río, J. (2020). Evaluación formativa y modelos pedagógicos: Estilo actitudinal, aprendizaje cooperativo, modelo comprensivo y educación deportiva. Revista Española de Educación Física y Deportes, (428), 47-66.
- Pueyo, A. P. (2015). La Evaluación Formativa y Compartida en el Marco del Estilo Actitudinal. Revista des-encuentros, 10(1), 6-17.
- Rodríguez, Á. L. (2013). La evaluación de la enseñanza y los aprendizajes en la educación física. Tándem: Didáctica de la educación física, (43), 70-78.
7. OTRAS APORTACIONES
Tal y como se ha comentado anteriormente, en el cambio de evaluación es donde reside la verdadera clave para la transformación eficaz en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto supone todo un reto para los docentes ya que es el más complejo de realizar. Obviamente, este cambio necesita ir acompañado de una reestructuración en la metodología, por eso en este apartado considero relevante hacer hincapié en la importancia de una relación adecuada entre evaluación y metodología.
Para ello, he recuperado la lectura de la semana pasada de Riera (1995) acerca de cómo la enseñanza de los deportes (metodología) debe estar enfocada en relacionar de manera global aspectos estratégicos, tácticos y técnicos. Si la relación de conceptos como estrategia, táctica y técnica es tan importante de cara a evaluar los objetivos y contenidos a trabajar en la unidad didáctica, importa ya no solo la forma de diseñar las actividades (metodología), sino la manera en que vamos a evaluar esas tareas para comprobar de manera progresiva que se van alcanzando nuestros objetivos.
Dicho con otras palabras, es fundamental saber de manera simultánea qué proceso vamos a seguir para la E-A y qué estrategias de evaluación se van a seguir para ir contemplando ese progreso. Ahí es donde reside el verdadero problema del cambio, y por eso tendemos a utilizar, aunque no queramos, métodos más tradicionales. Estamos tan acostumbrados a ellos que los tenemos interiorizados; por eso ese cambio de perspectiva a la hora de diseñar nuestras propias unidades didáctica nos resulta tan complejo.
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