HISTORIA DE VIDA - ¿Quién es Andrea?

 1. INTRODUCCIÓN

Mi nombre es Andrea González Vitero. Nací el 27 de diciembre de 1999, por lo que ahora mismo tengo 21 años, cerquita ya de los 22. Desde siempre he vivido en Madrid y mis aficiones desde pequeña han estado vinculadas con el deporte, la lectura y el ocio con mis amigos y familia. 

En relación a mis estudios, cursé Bachillerato de Ciencias ya que me encantaba la biología y la química. A la hora de elegir tras selectividad tuve mis dudas y pese a poner de primera opción el Doble Grado de Educación Infantil y Primaria, puse de segunda Farmacia. Por suerte entre en la primera, y gracias a ello sé que escogí la que es mi vocación. 

Profundizando en por qué escogí la mención de Educación Física, me gustaría destacar que aunque me encanta el deporte, no fue mi primera opción. Estaba indecisa con la mención de Pedagogía Terapéutica pero tras ver que no había plazas, me decanté por Educación Física y la verdad es que me alegro de ello. 

Desde siempre he practicado bastantes deportes pero destaco la natación como al que más tiempo he dedicado. Actualmente entreno 5 días a la semana y sigo una programación en el gimnasio en la que practico también calistenia. 




2. PERIODOS DE LA VIDA

  • 3 años: En cuanto pudieron, mis padres decidieron llevarme a clases de natación para aprender a nadar. Al parecer me tiraba sola al agua y me encantaba ir a la piscina. 
  • 6/7 años: En el primer ciclo de Primaria me apunté a las extraescolares de baloncesto de mi colegio. Estuve dos años y me gustaba bastante porque era un deporte colectivo de equipo e iba con mis amigas. 
  • 11/12 años: Retomé la natación más seriamente apuntándome a un club más profesional. Desde que aprendí continué yendo para mantener el hábito pero solo eran dos clases por semana de una media hora cada una. De esta forma, llegué a estar en el club casi 7 años entrenando 5 días a la semana y compitiendo una vez al mes. La natación es un deporte muy completo y supone una superación a nivel individual, por eso me gustaba. El problema es que llegó un punto en el que supuso una saturación y ya no iba a entrenar con las mismas ganas, por eso lo dejé. 
  • 17/18 años: En su lugar, decidí apuntarme al gimnasio. Coincidía con mi etapa de Bachillerato por lo que prefería seguir haciendo deporte sin tener un horario fijo al que ceñirme. Durante los dos primeros años fui por libre y la verdad es que no seguía ningún tipo de planificación. 
  • 20 años/Actualidad: Por suerte, uno de mis mejores amigos que estudia INEF se apuntó al mismo gimnasio y comencé a ir con él para que me ensañara los ejercicios básicos para entrenar la fuerza. Desde entonces mis conocimientos acerca de cómo llevar una buena programación no han hecho más que incrementar gracias a él. Ahora mismo estoy muy motivada con la calistenia ya que el control corporal que supone me parece todo un reto. Estuve un año entero para conseguir hacer dominadas, y me sentí tan orgullosa por haberme superado a mi misma que ahora en lo único que pienso es en seguir mejorando y disfrutando del proceso.

3. ACONTECIMIENTOS CRÍTICOS

Profundizando en los eventos importantes que han marcado mi vida en relación con la iniciación deportiva, destaco los siguientes:
  • Uno de los primeros recuerdos que tengo de pequeña es ir con mi padre a la Casa de Campo a aprender a montar en bici. Siempre que ha podido nos ha llevado tanto a mi como a mi hermano que es dos años más pequeño a ir con él para hacer rutas en bicicleta. Por otro lado, me acuerdo también de cómo aprendí a montar en patines. Durante un año (en 3º de Primaria creo) estuve yendo a unas clases con una amiga. 
  • Como suceso de la infancia siempre me acuerdo de unos campeonatos deportivos que se realizaban en mi colegio de manera anual. Durante toda mi etapa de Primaria mis compañeros y yo estuvimos divididos en tres clases, y la competitividad era muy grande. Jugábamos al hockey, al fútbol y al baloncesto. 
  • Hablando de la adolescencia, recuerdo más mi primera competición de natación. Nunca he sido una persona excesivamente competitiva, por eso lo que me ponía más nerviosa no era perder con respecto al resto, sino hacerlo peor de lo que yo sabía que podía hacer para mi misma. Recuerdo sentir ese nervio y la adrenalina del momento como si fuera ayer. 
  • En cuanto a la vida adulta, vuelvo a hablar de la calistenia ya que supone un reto constante en mi día a día, y el haberme podido adentrar en este mundillo me parece todo un regalo. 
  • Actualmente diría que estoy en mi mejor momento, es decir, en el punto cumbre, porque soy consciente de todo lo que me queda por mejorar y aprender pero siento que cada día sé más que el anterior, y eso me ayuda a disfrutar con el proceso. 
  • No obstante, he tenido un punto suelo o un peor momento que al mismo tiempo ha sido el de inflexión que me ha permitido cambiar a mejor. Hace 2 años, antes de que mi amigo empezara a enseñarme cosas tanto del mundo del deporte como de la salud en general, no tenía consciencia de lo que era seguir una buena dieta ni un buen entrenamiento, ya que sobreentrenaba y encima pensando que el cardio era lo fundamental. Entre en un bucle en el que no estaba feliz conmigo misma y por eso era más exigente todavía. Gracias a que empecé a formarme y también a mi amigo fui aprendiendo y entendiendo qué era lo correcto y desde ese momento todo ha cambiado a mejor. 

4. INFLUENCIAS POSITIVAS Y NEGATIVAS

  • Positivas: Sin duda mi familia, pero en especial mi padre, que siempre nos ha llevado a montar en bici, a jugar al fútbol, al baloncesto, al pádel y al tenis. Todos los fin de semana solíamos practicar algún deporte y en verano que íbamos al pueblo igual. Por otro lado, mis amigos, que comparten mi afición por el deporte, en concreto el que ya he mencionado por todo lo que me ha y sigue enseñando. Por último, también me gustaría destacar a mis entrenadores del club de natación. 
  • Negativas: Siempre he estado muy metida en el mundo del deporte así que la gente de la que me he rodeado ha compartido más o menos esa afición. Por ello, si tuviera que destacar alguna influencia negativa sería la de algún amigo sobre todo en la época de la adolescencia que me instaba a beber (porque lo normal era ir de botellón, cosa que nunca he entendido) y a tener una peor relación con la comida.  

5. RELATOS CULTURALES Y FAMILIARES QUE ME HAN INFLUIDO

Afortunadamente todos los relatos culturales de lo que me acuerdo y siento que me han influido han sido positivos. En primer lugar recuerdo que mis profesores de Educación Física nos explicaban el porqué de las cosas que hacíamos y su importancia. 
Al mismo tiempo, mis padres también se preocupaban en que practicáramos deporte pero no para que estuviéramos ocupados, sino para que nos estimuláramos y aprendiéramos. Acompañado a ello, siempre hemos seguido una buena alimentación muy variada, y mi madre nos explicaba por qué había que comer un poco de todo.
En el club de natación la influencia también era positiva. Los entrenadores nos motivaban mucho a seguir mejorando y nos hacían ver lo capaces que éramos. Al mismo tiempo, entre los compañeros también nos retroalimentábamos. 
Por otro lado, la formación y pasión de mi amigo por el deporte ha sido una gran influencia, por no decir la que más. Ha sido capaz de hacerme entender que hay que disfrutar del proceso, y que no hay que mezclar salud y buen estado físico y mental con tener el mejor cuerpo. Además, me ha transmitido todos sus valores, pero de eso hablaré en el siguiente punto. 
En la universidad he tenido también profesores que han hecho mucho hincapié en la importancia del deporte y el movimiento en general para el desarrollo del humano, y eso sin duda se me ha quedado grabado. 

 6. VALORES E IDEOLOGÍA PERSONAL

Para mi el deporte significa salud, bienestar, compañerismo, admiración por otros, disciplina y motivación entre otras. Me parece una forma de conocerse a sí mismo, de ponerse límites y superarlos, de hacerse más fuerte y de disfrutar con ello. A mi el deporte me ayuda a tener una mejor condición física, pero también es esencial para mi salud mental. Me ha ayudado a crecer y madurar, y a estar en paz conmigo misma. 
Ha llegado el punto en el que para mi el deporte no es una obligación como a mucha gente le parece ser, que va al gimnasio forzada porque quiere quemar X calorías que se ha comido de más en la comida. Para mi ya es una necesidad, el propio cuerpo me lo pide. Me siento realizada cuando veo lo que mi cuerpo es capaz de hacer, y trabajar en ello siendo consciente, disfrutándolo, me parece que es una maravilla. 
Al mismo tiempo, supone un reto ya que obviamente no todos los días tienes las mismas ganas o energías para entrenar, pero teniendo clara cuál es tu meta, que es seguir mejorando, sobrepones la disciplina a la falta de motivación y sigues avanzando. Por eso me parece que el deporte hace a uno más fuerte, tanto físicamente como mentalmente. 
Además, hablo de compañerismo porque independientemente del deporte, colectivo o individual, acabas tratando con más gente que comparte tus valores, y ver cómo alguien es mejor que tú en algo en lugar de hundirte te sirve como aspiración a lo que quieres llegar a ser, que es la mejor versión de ti mismo. 

7. TEMA VITAL

Yo animo a todo el mundo a que practique cualquier tipo de deporte por todos los beneficios que trae consigo el ejercicio físico. No recomendaría practicar uno en concreto porque al final cada persona tiene sus gustos pero ahí está la riqueza y de eso se trata, de que cada uno encuentre lo que le gusta y le motiva. Por fortuna hay una gran variedad de deportes y aunque a nivel público en redes sociales, telediarios, etc. aparecen siempre los mismos, contamos con la ventaja de que con solo un clic podemos profundizar y conocer cualquier tipo de deporte. 

8. OTROS ELEMENTOS QUE CONSIDERO OPORTUNOS

Aunque ya lo he mencionado quiero destacar un elemento fundamental relacionado con la práctica deportiva, la salud mental. Hablando en primera persona agradezco infinitamente lo mucho que me ha ayudado desde siempre practicar deportes para relajarme, centrarme en otra cosa, valorarme y reducir mis niveles de ansiedad. Además está demostrado científicamente que hacer deporte ayuda a evitar o mejorar los estados depresivos y yo con familiares y amigos cercanos he podido comprobarlo. 
En definitiva, deporte es salud y yo eso lo tengo bien claro, por eso mi objetivo como futura docente de Educación Física es ser capaz de transmitírselo a mis alumnos para que en su día a día le den la importancia que merece y nunca se olviden de que ellos mismos deben ser su prioridad. 



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